Érase una vez una graduación de Marelyn Gil, nos disponíamos a eso de las 7:30 a Salir con  mi amigo Chino a ir a tan magno evento cuando recibí la llamada que una persona de bien como los soy yo no quiere recibir jamás; era Andrea Ramos más conocido en los bajos mundos como la Flaka para quedar de juntarnos en la entrada del Hotel, al llegar todo era tranquilidad y alegría debido a que muy pocos invitados habían llegado al lugar, nos dispusimos a tomarnos las respectivas fotos en la pasarela y ver qué pasaba pero la poca afluencia nos hizo desesperar y nos adentramos al salón para tomar asiento y esperar que el Jolgorio iniciara de manera oficial, el mesero se nos acercó a ofrecernos un pequeño aperitivo con contenido alcohólico lo cual con mucho gusto aceptamos como muestra de agradecimiento a tan amable gesto, después de degustar tan delicioso liquido volteamos a ver, y tan amable mesero había desaparecido cometiendo talvez el error más grande que desencadenaría una serie de sucesos mas tarde, el error táctico radicó en dejar abandonada la botella que contenía un líquido fermentado con alcohol al 40%; a merced absoluta para que el mejor postor se adueñara de ella, las ideas en la cabeza empezaron a maquinarse de manera fluida y entre esa lluvia de ideas una de ellas empezó a tomar forma y color fluorescente; enarcándose así como la decisión final, mis instintos lo pedían, mis músculos se contrajeron dando paso a un movimiento motriz capaz de llevar mi cuerpo y tomar la botella de la charola, esa botella en mis manos se sentía como llegar a la meta después de correr una maratón era el premio a mis malas decisiones.

Escondimos y bebimos la botella hasta terminarla antes que las personas se dieran cuenta y empezaran a pedirnos compartir con ellas, aun no lo tenemos claro pero de al terminar el último trago nos dimos cuenta que la afluencia al evento había empezado a entrar, no habían servido la comida y teníamos el primer cadáver seco de una botella sobre la mesa, nos acercamos a Nancy en ese momento y le comentamos que teníamos un problema, nos habíamos quedado sin elixir, que para ese momento era vital para poder sobrevivir esa noche, Nancy muy amablemente y riéndose nos dio que fuéramos a servirnos la comida y que ella se iba encargar de mantenernos hidratados, dada la casualidad o la Causalidad había una botella de Ron 12 años sobre la mesa la cual la vimos con desprecio, Nancy apareció y  nos mostro en su regazo que os traía la segunda botella, la cual tome en mis brazos nuevamente y con la delicadeza que me caracteriza procedí a esconderla, mi amiga Andrea y mi amigo chino estaban sollozando de la felicidad, tanta fue esta que fue tomada tan rápido parecía haberse evaporado, la fiesta continuó y recurrimos 1 vez mas al moreno de fuego denominado Guicho para que nos pudiera brindar de una botella más, con gusto la consiguió y otra vez a Nancy (La hoy Prometida de Guicho) claramente dándoles a ellos a compartir uno o 2 tragos por el esfuerzo realizado en tan grande hazaña como alimentar nuestro alcoholismo, la noche seguía y el ambiente mejoraba con cada canción de perreo intenso que inundaba de ritmo el recinto, decidimos bailar un poco, no sin antes solicitar la que dijimos era la última botella, las melodías eran pegajosas, los cuerpos seguían el paso infernal de un perreo bien intenso, las frentes empezaban a denotar humedad por el sudor de los cuerpos sumergidos en bailes carnales, cada 2 o 3 piezas musicales nos acercábamos nuestro sitio donde escondíamos las botellas de liquido celestial y de repente veo un gesto de uno de ellos que indicaba que se había servido el último trago.

Nos sentamos desconsolados en la mesa, y al ver esos gestos de desdén en nuestros rostros se nos acerca el patrocinador del evento (el papá de Nancy) y nos hace talvez la única pregunta que detonaría por completo la perdida de las capacidades físicas y mentales; – ¿Necesitan algo o les puedo servir en algo jóvenes?, en le cerebro de mi amigo Chino resurgió de manera inmediata la respuesta y sin siquiera dudarlo ni parpadear respondió muy coherentemente: – ¡Si nos consiguiera una botellita de Whisky estaría perfecto!; lo cual fue concedido en el momento, la botella fue destapada de inmediato y con ella se fue la ultima fuerza corporal de la noche, nuestro cuerpos estaban llenos de alegría pero sin fuerza y decidimos ir a recorrer el terreno de las acciones, hacer el reconocimiento de cancha, pero nos dimos cuenta de 2 cosas importantes; la primera era que nuestra amiga Andrea había desaparecido por completo, y la segunda era que nos encontrábamos en tiempo extra, ya la hora había pasado y la tía Dalia desembolsado un cantidad extra de dinero para poder seguir la fiesta, por lo cual no acercamos a presentarnos, ya con las caras un poco desfiguradas y la voz alargada; nos disponíamos a dar la vergüenza del siglo con la tía pero no contábamos con que el resto de la familia estaba con ella, mi amigo Chino como es de su costumbre se presenta con las personas y lanza un saludo a lo cual preguntan de entre todos – ¿Cómo se llaman?; a lo que mi amigo responde -¿Me llamo Chayanne?; lo vi de reojo y me pregunte porque diablos no dijo su nombre habitual en estas situaciones “Camilo Cesto” mientras pensaba en ello me lanzaron la pregunta a mi sin darme cuenta; -¿y usted como se llama?; en ese momento suri un desfase, no podía pensar 2 cosas a la vez, si hubiera estado mascando chicle puedo asegurar que o hubiera podido caminar porque mi cuerpo no podía con 2 acciones juntas; a lo cual respondí – ¡Su ayudante!, ese es el ultimo recuerdo que tengo o creo recordarme, no sé por qué un mes después me entero que salgo en las fotos familiares de la familia Gil Noguera, ni cuando las tomaron, creo que en ese momento unos alienígenas vinieron y me secuestraron el cerebro, juraría que no soy yo si no hubiera visto las fotos, ese día prometí no volver a tomar en una fiesta de la familia Gil Noguera……..

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……….. de esa manera.

Coky Monterroso

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